No se trata de tolerar sino de INTERCAMBIAR

Por : Maria Zoraida Rios Herrera
Doente de Aula ENS Jericó

Algunos cambios o ajustes en nuestra escuela y sociedad deben darse paulatinamente para que se incorporen en realidad, para que logren generar el impacto que se requiere, sin embargo esa condición  paulatina no puede darse tan lenta que cada vez estemos más lejos que cerca de lo que se necesita, tal es el caso de la justicia curricular que debe darse no solo por la deuda que la escuela en su interior ha generado  sino porque la única razón de ser de la escuela debe ser en orden a la dignificación de nuestra humanidad, entonces dentro de la escuela no puede justificarse ningún acto que altere o detenga dicha búsqueda.

La escuela debe promover la diferencia como ese patrimonio universal y debe promover no la tolerancia sino el intercambio, este es tal vez uno de los grandes principios de la socialización.

“La concepción en relación a la diferencia  es ir evolucionando espiritualmente, no como algo vinculado a una religión  o denominación, sino al patrimonio universal de ser y hacernos humanos, que es desde la tolerancia de la diferencia, de ese mínimo umbral de civilización que hace que no seamos una barbarie.

Uno puede crecer a la dimensión de aceptar la diferencia, es decir no tener que tolerarla sino ver otro diferente, que en igualdad y simetría me permite un intercambio.

El grado más elevado es cuando uno es capaz de celebrar la diferencia, es decir integrar la diferencia del otro en mi propia riqueza, en mi propia forma de ser.”

Rabino Sergio Bergman (Fundador Escuela Arlene Fein)

La riqueza de esta afirmación nos debe llevar como escuela a revisar un poco la concepción no tan clara con la que se ha registrado la diferencia, con seguridad existen infinidad de definiciones que aun sin ser conscientes de ellas hemos apropiado, pero la verdad es que la necesidad de construir un currículo justo debe generarse desde reflexiones más profundas, porque la libre interpretación nos llevara sin duda a la aplicación de currículos en orden al requerimiento de contenidos, para este caso la invitación se hace en torno al concepto de diferencia, y vale la pena centrar la atención en el valor que ésta tiene como patrimonio universal y que además no se dona como gesto de tolerancia, porque mal se hace en insistir que hay algo en mi que me hace superior y por ello debo silenciar o comprender el otro diferente, la invitación seria al intercambio,  visto a si no hay nada que tolerar.

La escuela debe promover la diferencia como ese patrimonio universal y debe promover no la tolerancia sino el intercambio, este es tal vez uno de los grandes principios de la socialización.

Entonces buscando justicia curricular, en lugar de tolerar hablaremos de intercambiar.

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